Del río a la Ciutat Cooperativa (por un tubo). Crónica de una visita subterránea... |
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13.50. Salimos del colec que nadie se acuerde de ellas una vez hechas, aunque no luzcan». Es el subsuelo, lo que va por debajo, lo que no se ve. Un anuncio: «aún nos queda por construir el colector de la zona de Casablanca»: el año que viene.
Una obra compleja El director de la obra dice que la construcción ha sido complicada: «había que cruzar las vías del carrilet y, dos veces, la carretera de Sant Vicenç, aparte de la conducción del antiguo canal de la derecha, por no hablar de lo alto que es el nivel freático». (¿Y eso qué debe de ser?). Pese a todo, las obras acabarán cuatro meses antes de lo previsto. El técnico viene a decir, con palabras técnicas, que en lugar de construir la tubería dentro del agujero, se han traído la tubería a trozos dentro de un camión y los han ido colocando dentro. Unas 600 piezas de 2 m cada una. Como el Tente. Pero a lo grande, y de hormigón armado.
La carretera Nos acercamos a la orilla del río y luego volvemos a los coches. Cruzamos la vía del tren y la carretera de Sant Vicenç (dos veces) y llegamos al otro extremo de la tubería, frente a la entrada de la calle Frederic Mompou, enfrente del concesionario de coches donde el California. 14.15 horas. Bajamos de los vehículos, again. Aquí aún Las aguas que se recogen en el barrio irán todas a parar a una misma tubería. Aquí, cruzando la carretera, un dispositivo de ingeniería las separa: la lluvia por aquí, los residuos por allí... El tubo cuadrado se las lleva al río; el tubo circular, de momento está callado; bien pronto, desagüará en el interceptor de aguas residuales del margen derecho, desde donde discurrirán canalizadas hasta la depuradora del Llobregat. Lo dicen los ingenieros: el futuro está en reaprovechar los residuos... 14.45 horas. Volvemos al Ayuntamiento. |
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Aguas de lluvia Real Academia de la Lengua Española. Definición de «colector». Acepción nº 6: «Caño o canal que recoge todas las aguas procedentes de un avenamiento (?) o las sobrantes de riego». Acepción nº 7: «Conducto subterráneo en el cual vierten las alcantarillas sus aguas». Se ponga como se ponga el diccionario, nuestro colector no recoge ni «avenamientos» ni aguas de alcantarilla. Lo dice el protocolo de la visita: esta tubería sirve para las aguas pluviales. O sea, para que cuando llueva, el agua vaya a parar al río, y no a los campos o a las plantas bajas de los edificios, que es lo que pasaba hasta ahora (cuando llovía mucho). Pasamos por el tubo. Aún no hay agua (la habrá
en noviembre, si llueve), pero huele mitiva le falta el aire y emprende
el camino de vuelta. Se enciende una insuficiente linterna. Otro miembro
dice que son peores algunas cuevas de estalactitas y estalacmitas. Empezamos
a chapotear en el charco de agua que se filtra del suelo; la sensación
de ridículo por llevar estas aparatosas botas empieza a atenuarse.
El flash del fotógrafo ilumina momentáneamente el camino.
A mitad de recorrido encontramos un obstáculo. «Un sifón:
de aquí no se puede pasar.». Media vuelta. |
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